Familia Claretiana en América

El 13 de Diciembre de 1908, desembarcaron en tierras colombianas, en el puerto de Calamar, los Misioneros Claretianos provenientes de España. El P. Gil, Prefecto Apostólico y el P. Alsina, Superior General emprenden viaje a Bogotá a hablar con las Autoridades. Entre tanto los Padres Agustín Quiroga y Nicolás Lanas con los Hermanos Urbano Simón e Hilario Goñi se dirigen a Quibdó, a donde llegan el 14 de Enero de 1.909. (www. claretianoscoloc.org)

Este fue el inicio de una historia que se ha destacado por el compromiso con las comunidades afro chocoanas, indígenas, campesinas de la zona y de todo el territorio colombiano, siempre con miras a apoyar a los desprotegidos y oprimidos de esta Colombia convulsionada y violenta. Junto a ellos en los años 70 Y 80, en calidad de Asociados Claretianos un grupo de laicos comprometidos, hombres y mujeres, entre ellas algunas extranjeras, acompañaron hombro a hombro la ardua tarea que se impusieron los misioneros de organizar a las comunidades, labor que hoy se ve concretada en diferentes asociaciones comunitarias, especialmente en el Chocó.

De este apoyo mutuo, con un tinte de Misión Compartida, surge en Colombia el Movimiento de Seglares Claretianos, que tiene en este primer grupo de seglares una de las mayores expresiones de compromiso y solidaridad cristianos, ejemplo para muchas y muchos que seguimos posteriormente este camino y nos sentimos hereditarios del carisma claretiano hecho vida y entrega concreta en sus manos.

Este compromiso de vida y justicia mutuo, no solamente fue un ejemplo para el laicado, sino también para los Misioneros que desde los diferentes lugares donde se encontraban, en su mayoría apoyaron el movimiento de seglares y hoy acompañan desde aquellas épocas el trabajo del laico en la iglesia, despertando a su paso el carisma y el modo particular de manifestarse en el mundo que nos dejo San Antonio María Claret.

De alguna manera, hace cien años, también se abrieron las puertas para que en Colombia existiera esta fuerza maravillosa, regalo del Señor, del Movimiento de seglares claretianos, damos gracias al Padre por esto y nos unimos fraternalmente a esta fecha conmemorativa y feliz.